Absorber como una esponja
Estar en el mundo de la publicidad y la necesidad de empaparte de todo.
Muchas de las personas que hemos estudiado publicidad hemos escuchado (o dicho) que cuatro años de carrera se quedan cortos para entender lo que realmente significa dedicarse a esta profesión. Y es totalmente cierto.
Cuando sale este tema, suele aparecer una risa compartida al recordar asignaturas como Lengua Castellana y Literatura en primero de carrera. Todavía me acuerdo de una clase en la que tenía que presentarme en un vídeo sin que pareciese un monólogo hablando sobre mi currículum o una carta de motivación para Linkedin.
Mi solución la verdad es que fue bastante literal: aparecer con una esponja de ducha en mitad de mi presentación. Cinco años después sigo creyendo que no hay objeto que represente mejor cómo hay que ser en publicidad.
Es increíble ver cómo una idea puede salir de cualquier sitio y en cualquier momento: de una frase de una película, del estribillo de una canción, de la observación de una obra de arte o simplemente de una tarde de cervezas con amigos.
Quizá me apasiona todo esto por tener una mente de cuentas y un alma creativa, por eso yo siempre digo que me gustar estar en lo que ocurre entre bambalinas. Como en una obra de teatro, detrás del telón cuidando cada detalle para que todo llegue a escena y pudiendo disfrutar tanto del proceso como del aplauso final.
Y es que para mí una campaña representa justo eso, lo que finalmente ve la luz. Un pedacito de cada persona implicada, de todo lo escuchado, aprendido, observado y compartido durante el camino. Al final, la publicidad habla de lo que somos y de todo lo que vamos absorbiendo.
Por eso, mi forma de ver el mundo es un poco con esta metáfora, con mentalidad de esponja.
Con ganas de empaparme de conversaciones, de referencias, de ideas y de puntos de vista distintos. Observando, escuchando, preguntando y dejándome sorprender.
Incluso por aquella primera clase de Lengua Castellana y Literatura que parecía poca cosa. Al final te das cuenta de que todo acaba aportándote algo.
Así que si estás empezando en este mundillo y sientes que sabes poco, no te preocupes. Esa sensación forma parte del camino. Con el tiempo, proyecto a proyecto y conversación a conversación, te vas empapando casi sin darte cuenta.
Y precisamente eso es lo más guay de la publicidad, el tener ganas de seguir absorbiendo cada día un poco más.
Noticias Relacionadas
Artículos recientes
RECIBE NUESTRA NEWSLETTER
