La Fundación Alba Torres Carrera lleva la inclusión a las aulas
La Fundación Alba Torres Carrera y Conecta Inclusión refuerzan su compromiso impulsando nuevas oportunidades de participación y visibilidad para personas con discapacidad en entornos educativos.
El movimiento Beland da un paso hacia la inclusión real con el desarrollo de nuevos talleres educativos de la mano de cinco voluntarias de la Asociación Conecta, una organización que trabaja por la integración laboral de personas con discapacidad intelectual.
El proyecto ha comenzado en Galicia donde, durante una mañana, los estudiantes de primaria del colegio CEIP Igrexa Chapela (Redondela) han participado en tres sesiones de cuentacuentos y actividades creativas en torno al libro ilustrado "Beland, mi lugar en el mundo". Un cuento que introduce el concepto de “beland”, que significa “el lugar donde una persona se siente segura, protegida y en paz”. Este es el quinto taller que la Fundación Alba Torres Carrera imparte en la provincia de Pontevedra. Pero el valor de este taller no ha estado solo en el contenido, sino en quién lo ha transmitido. Las voluntarias de Conecta Inclusión—que se desplazaron desde Madrid específicamente para la ocasión—fueron las encargadas de contar el cuento, acompañar a los más pequeños en las actividades y dinamizar la sesión. Su participación convierte el taller en algo más que una actividad educativa: se trata de una experiencia de inclusión real, donde las personas con discapacidad intelectual ocupan un rol activo como transmisoras de conocimiento, valores y vivencias.

“Nuestro objetivo es que las personas con discapacidad consigan un puesto de trabajo dentro del mercado laboral ordinario. Queremos que conozcan los sectores productivos de la comunidad para que vean qué oportunidades pueden tener, y también que puedan demostrar todas las capacidades que tienen”, explica Noemí de Castro, presidenta de la Asociación Conecta Inclusión.
Experiencias como el taller de Beland forman parte de ese camino hacia la inclusión laboral real por el que trabaja la Asociación. “He contado un cuento que enseña a ser empática con las otras personas, con alguien que ha sufrido por tener que irse de su lugar. He ayudado a los niños a dibujar y a que se relacionen. Tenemos discapacidad, pero podemos trabajar, da igual cómo eres realmente”, comparte una de las voluntarias.
“Para nosotros, Beland es ese lugar donde queremos llegar y que nos reciban con agrado. Ese lugar donde vamos a trabajar y a aportar nuestro granito de arena para que sea bueno y bonito para todos” concluye Noemí.
La jornada en el CEIP Igrexa Chapela demuestra que Beland no es solo una palabra, sino una forma de mirar el mundo. También demuestra que la forma de mirar el mundo de las personas con discapacidad tiene mucho que enseñarnos a todos.
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